El Oro o la Vida


Nelson Manrique, La iconografía y los mitos prehispánicos muestran que la región de Piura fue una exuberante floresta, poblada por tigrillos y otros seres amazónicos; conversando con campesinos de San Lorenzo encontré esa tradición viva, hace unos 30 años. Allí se encuentra el punto más bajo de la Cordillera de los Andes, contiguo a la Amazonía, y por eso antiguamente su ecología era de floresta tropical. La intervención del hombre convirtió ese paraíso natural en uno de los desiertos más áridos del mundo. Al llevar adelante una explotación irracional –sobre todo talando los algarrobos– se destruyó el delicado equilibrio ecológico y una obra que le tomó a la Naturaleza millones de años desapareció en unas pocas décadas. He recordado esta historia luego de leer las observaciones del Ministerio del Ambiente al Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Conga, hecho público por Gustavo Gorriti en IDL Reporteros. Sostiene el informe del Minam que el Proyecto Conga “transformará de manera significativa e irreversible la cabecera de cuenca, desapareciendo varios ecosistemas y fragmentando los restantes, de tal manera que los procesos, funciones, interacciones y servicios ambientales serán afectados de manera irreversible”. Se destruirán 4 lagunas, 2 de ellas para utilizarlas como depósitos de desmonte, lo que en buena cuenta destruirá toda la cadena de la vida: “la evaluación –prosigue el informe– de los humedales (lagunas altoandinas, bofedales) no se ha desarrollado en función de la fragilidad del ecosistema que se pretende intervenir”. En una visita a la zona, el ministro Giesecke explicó que “los bofedales y las lagunas cumplen casi exactamente el mismo papel que los glaciares: son reguladores del agua”. Por si alguien considerara insuficientemente claras sus opiniones, precisó que “deshacernos de las lagunas y los bofedales es como meterles dinamita a los glaciares”. Según el Minam, la EIA solo ha considerado el impacto que el proyecto de minería de tajo abierto va a tener en la provisión de agua para la agricultura y la ganadería, sin evaluar su impacto global sobre el sistema ecológico y sobre los seres humanos que de él dependen. Tampoco ha considerado las consecuencias mediatas que va a tener para la agricultura y ganadería: “El criterio y análisis de afectación a los caseríos y centros poblados debieran realizarse por cada microcuenca hidrográfica… no se han realizado estudios que de manera fehaciente demuestren que los depósitos de relaves no producirán filtraciones… riesgo potencial, toda vez que en el EIA se confirma la existencia de flujos hídricos subterráneos”. En otras palabras, hay 2 consecuencias previsibles: la filtración de arsénico, mercurio y otros venenos, y secar la fuente del flujo de aguas subterráneas, imprescindible para el desarrollo de la agricultura y la ganadería en las zonas bajas aledañas a los cerros. El propio informe del Minam recuerda que la Ley de Recursos Hídricos reconoce las cabeceras de cuenca como zonas ambientalmente vulnerables, que pueden declararse intangibles (Art. 75). El Proyecto afecta a una cabecera de cuenca que abastece a 5 microcuencas. ¿Cómo ha podido aprobarse semejante EIA? El M. de Energía y Minas es juez y parte, porque aprueba el EIA y otorga la concesión. Por eso no tiene la menor legitimidad para las comunidades involucradas en el conflicto, y por eso el viaje del ministro Herrera Descalzi en el avión de Yanacocha no es una simple anécdota. Yanacocha ha ofrecido reemplazar las lagunas que va a destruir por reservorios artificiales que brindarán más agua de la existente. Lo que no dice es de dónde va a sacar el agua para llenar los reservorios. Las lagunas se llenan con lluvias generadas por un sistema ecológico que supone una compleja cadena de interacciones: la humedad –superficial y subterránea– permite el crecimiento de plantas que alimentan animales, cuyos detritus a su vez abonan los campos y permiten el crecimiento de plantas mayores, que fijan la humedad y cuya evotranspiración alimenta las nubes, que devuelven el agua en forma de lluvia, etc. Desaparecida la cadena de la vida no hay lluvias y todo desaparece, como nos lo recuerda el caso de Piura. Los lectores debieran revisar este imprescindible informe del NYT, sobre la relación entre Yanacocha y los campesinos de Cajamarca: http://bit.ly/uctvG5. http://www.nelsonmanrique.com

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