El Guardaespaldas


¿Sabe el gobierno qué hacer ante la inseguridad?El candidato Ollanta Humala dio señales de interés por enfrentar a la delincuencia, y lo mantuvo al inicio de su presidencia. Lamentablemente, sin embargo, hasta ahora, no ha pasado nada más que un par de sesiones pomposas pero vacías del Consejo Nacional de Seguridad en las que Humala dijo que él mismo lo presidiría.
Por: Augusto Álvarez Rodrich
 Los balazos con que Miguel Llanos mató, en defensa propia, a los delincuentes que asaltaban a su novia, constituyen otra escena que, por si hiciera falta, recuerda que la inseguridad es un grave problema frente al cual el gobierno del presidente Ollanta Humala todavía no sabe qué hacer. ¿Alguien duda de que Llanos hizo lo correcto? Ojalá algún familiar de Romina Cornejo –hoy cuadripléjica– hubiera podido hacer algo similar.

Este tipo de respuestas está proliferando por todaspartes en el Perú desde hace años. En los centros urbanos, la gente de más dinero levanta muros cada vez más altos con cercos eléctricos, contrata huachimanes y agencias privadas de seguridad, y consigue perros grandes. El negocio de guardaespaldas sigue creciendo.

A su vez, los pobres organizan rondas y montan sistemas colectivos de seguridad. Pero cuando atrapan al delincuente con las manos en la masa, no esperan a que venga la policía para que lo entregue a la justicia, sino que la aplican ellos mismos mediante el linchamiento. Eso ocurre todos los días en muchas partes del país sin que nadie se escandalice ante esta privatización a lo bestia de la justicia.

Sin embargo, las soluciones privadas a un problema colectivo como  la inseguridad ciudadana pueden corregir incidentes individuales pero, a la larga, solo lo agravan.

Pero eso no parece interesarles a muchos. ¿Por qué, por ejemplo, los empresarios se preocupan tanto por quién va a ser el ministro de Economía y, en cambio, no se hacen problemas si ponen a un pelele en Interior?

El problema es que en la economía no hay soluciones particulares: si el conjunto camina mal, todos se mojan. En seguridad, en cambio, hemos vivido creyendo que se puede posponer la solución colectiva si es que levantamos un poco más el muro de la casa y cambiamos el Cocker por un Doberman.

Eso es un error que se puede explicar pero, mejor, para hacerla corta, vean lo que ocurre hoy en México, un cuadro dramático y que aún está distante del Perú pero que, como van las cosas en el país, pues allá vamos.

El candidato Ollanta Humala dio señales de interés por enfrentar a la delincuencia, y lo mantuvo al inicio de su presidencia. Lamentablemente, sin embargo, hasta ahora, no ha pasado nada más que un par de sesiones pomposas pero vacías del Consejo Nacional de Seguridad en las que Humala dijo que él mismo lo presidiría.

Han anunciado, además, un plan para el año 2012. Mientras llega, el hoy premier y ex ministro del Interior, Óscar Valdés, pasó por ese ministerio con mucha pena y poca gloria. Y del actual ministro, Daniel Lozada, nadie tiene idea de quién es ni qué piensa hacer, salvo autorizar partidos de fútbol en los que no se puede asegurar la vida de los asistentes.

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