“Hoy no atiendo a provincias”


“Hasta hace algunos años, uno solía decir: ‘Hoy no atiendo a provincias’. Ahora eso es una locura. No hay empresa que no quiera ir al interior”.

Rolando Arellano,Investigador Autor: Alicce Cabanillas. acabanillas@peru21.com

Sin emprendedores tratando de hacer negocios para sobrevivir habrían aparecido cuatros senderos luminosos en el Perú, sostiene Rolando Arellano, autor del libro Al medio hay sitio. Hoy, estos peruanos perseverantes son líderes empresariales y constituyen una nueva fuerza que impulsa a la economía.

Se habla mucho de una nueva clase media. ¿Qué está pasando? Estamos viendo un reforzamiento de la clase media emergente que, de alguna manera, está tomando el liderazgo de la sociedad. Los grupos más grandes son los de ingresos medios y bajos. Ellos son los que están dinamizando el consumo pues la clase media tradicional y los ricos siempre han consumido, pero en tamaño son muy pocos.

¿Son el nuevo sostén del crecimiento económico? Están manteniéndolo. Eso se vio en épocas de crisis como la ocurrida en la campaña electoral, cuando mucha gente temía por lo que iba a pasar con la economía si ganaba Ollanta Humala. Las clases tradicionales se asustaron y disminuyeron su consumo, pero los peruanos de las clases emergentes siguieron dinámicos, y por eso hemos tenido un buen crecimiento este año.

¿Se dio con más fuerza en el interior del país? Ese es otro fenómeno interesante. Hace tres años, el consumidor de las regiones era poco relevante y, ahora, es el que ha generado el mayor aumento de la oferta. Hasta hace poco, uno, para que no lo fastidiaran, solía decir: ‘No atiendo a provincias’. Hoy, eso es una locura. No hay empresa que no quiera ir al interior más que a Lima.

¿Están cambiando los paradigmas empresariales? Recibimos pedidos de grandes y de medianas empresas que quieren entender a este nuevo consumidor, al que ven como un “pobre con plata” en busca de precios bajos. Vienen con una serie de estereotipos como: “Si es pobre, es cochinito, come choclo con queso y es poco educado o se va a asustar con la tienda”. Luego entienden que es gente con una autoestima muy alta y con una manera distinta de pensar.

¿Conoce mejor sus derechos? Está aprendiendo a reclamar. Antes no lo hacía pues no tenía suficiente oferta. Hoy puede escoger entre dos y tres tiendas. Sabe que la fuerza la tiene él. Se está hablando mucho de la inserción en la economía de nueva gente, pero lo que no se dice es que también hay una democratización del consumo: la población se está dando cuenta de que tiene derechos y de que puede hacerlos respetar.

También se habla de una sofisticación en el consumo… Antes había productos exclusivos que separaban a las clases sociales, como el departamento o el auto. Actualmente ya no discriminan. Lo mismo pasaba con el teléfono. Ahora todo el mundo lo tiene, así como todo el mundo puede ir a una clínica particular. Todo esto ha acortado las distancias sociales.

¿Ya se debe hablar de niveles socioeconómicos A, B, C, D y E? Se les sigue usando, pero cada vez es más difícil entenderlos. Una de las bases para clasificar es la posesión de dinero, porque supones que este genera un tipo de comportamiento, pero hoy hay gente con mucho dinero que no es ‘pituca’ y que vive en Los Olivos y, por otro lado, gente con poquísimo dinero que vive en Miraflores.

¿El peruano sabe emprender? Se confunde mucho emprendimiento con supervivencia. La verdad es que la mayoría quiere tener su propia empresa a falta de una oferta de trabajo formal. Lo que hemos estado midiendo es que conforme crece la oferta de trabajo de empresas formales está disminuyendo la orientación hacia el emprendimiento. En investigaciones recientes encontramos que el 40% de los peruanos tiene vocación emprendedora, no un 70% como señalan otros estudios.

¿De dónde salió la nueva clase media? La mayoría surgió de la necesidad de supervivencia, pero luego organizó sus empresas y creció. De ahí provienen los nuevos ricos del país. Si esto no se hubiera dado, cuatro senderos luminosos habrían azotado al Perú y no uno. Hay algo que me gustaría destacar: se suele decir que esta nueva clase quiere imitar a las clases altas, pero son los emergentes los que están imponiendo las modas. El Grupo 5 ya toca en Asia, y El arbolito, que salió de Chepén, ha llegado al Regatas. El olluquito, la carapulca y los anticuchos se sirven hoy en restaurantes gourment. Mientras que Gamarra y sus diseñadores se están imponiendo. Este grupo está liderando la cultura y va a todas partes, mezclándose.

Si es así ¿por qué seguimos usando ‘cholo’ o ‘serrano’ para insultarnos? Hay que verlo desde otro lado. Hace diez años sucedía todos los días y nadie protestaba. Ahora, cuando ocurre, se genera un fenómeno social. La gente dice: ¿Cómo es posible? Sale en los periódicos y se protesta en las redes sociales, lo que nos muestra que ya no toleramos más estas conductas.

AUTOFICHA

– Nací en Chulucanas, Piura, en 1952. Estudié Psicología y hoy dirijo mi empresa de investigación de mercados, Arellano Marketing.

– Tengo un doctorado en Administración, soy docente de posgrado y he publicado 15 libros en Perú, México, España, Canadá y Estados Unidos.

– Próximamente, tengo planeado realizar estudios sobre el comportamiento de los consumidores de las zonas rurales de América Latina.

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