Dos Loretos, un camino


Marcos Sifuentes, La Republica,

“¿Somos una nación más consolidada que la de 1821?” le pregunta Nelly Luna de El Comercio a Scarlett O’Phelan, en una entrevista publicada en Fiestas Patrias. La historiadora responde, sin dudarlo: “El tema pendiente es la Amazonía. Creo que la selva nunca estuvo integrada y ahora tampoco lo está”.

Curiosamente, hace un par de semanas se lanzó el más reciente de los exitosos videos de la Marca Perú. El spot se llama “Loreto, Italia” y, asumiendo que queda algún peruano que todavía no lo ha visto, se puede resumir como una divertida visita de un variopinto grupo de representantes de la Amazonía a la ciudad italiana del mismo nombre.

El video dura 15 minutos y ya tiene más de 600 mil visitas. Sería interesante saber cuántas visitas provienen del mismo Loreto. O, ya que estamos en esas, de cualquier punto del Oriente peruano. Lo más probable es que sean muy pocas. Y de esas pocas, es probable que sean menos aún los que llegaron a ver el video completo.

No es que el video sea malo; todo lo contrario, está muy bien dirigido por Claudia Llosa. El problema es que seguramente nunca llegó a cargar por completo en Loreto. La Amazonía peruana es la región con menos penetración y velocidad de Internet de nuestro país.

Para empezar el Perú ya es uno de los países con la más lenta velocidad de descarga. Somos el puesto 131 de 176 países, según Net Index, con un promedio de 2,62 Mb/s (megabits por segundo). El promedio mundial es de 11,12. En este índice, hay ciudades, como Huánuco, que registra una velocidad de 0,95. Y de nuestra Amazonía, nada. Iquitos ni siquiera aparece.

Las velocidades noventeras desincentivan el uso y consumo de Internet en nuestros compatriotas de Loreto, Perú, y otras regiones de la Amazonía. Mientras que, según la última encuesta de Ipsos Apoyo, el 63% de los limeños se conecta a Internet, en el Oriente la cifra baja a 35%.

De hecho, solo un 9% cuenta con Internet en sus hogares. ¿Para qué lo tendrían si la conexión es tan mala? La mayoría de los que se conectan lo hacen a través de cabinas (un abrumador 89%). Su actividad favorita: chatear. Es la región más “chatera” del Perú y la explicación es sencilla: un servicio de chat no exige tener una conexión mínimamente veloz. Es casi lo único que se puede hacer con un servicio lento. Olvídense de ver videos. Menos aún, del comercio electrónico.

No es una cuestión de atraso o falta de recursos. Actualmente el Oriente y algunas ciudades del Centro del Perú no se conectan, como la mayoría de limeños, gracias a la fibra óptica. Lo hacen a través de enlaces de radio, que tienen una capacidad de transporte francamente de terror (0,2 Mb/s). La versión más ligera del video de “Loreto, Italia” pesa unos 34 megas. A esa velocidad, el documental tomará una media hora en cargar por completo. Y olvídense de ver la versión en HD.

Existe un proyecto llamado Fibra Óptica de los Andes que beneficiará a algunas ciudades del Centro, como Huánuco, y una ciudad de la Amazonía, para empezar: Pucallpa. Es un tendido de casi 2 mil kilómetros de fibra óptica que tiene un problema: faltan los permisos del Ministerio de Energía y Minas.

Ya que parte del cableado usa la red eléctrica, necesita la aprobación del MEM. Lamentablemente, a pesar de que las autoridades de Pucallpa están solicitando desde hace dos meses que los burócratas indicados se despierten y firmen lo que tienen que firmar, todavía no sale la autorización.

Pero la firma de un papel es lo de menos si el Estado no se da cuenta de cuál es su rol aquí. Si para los operadores privados no es rentable llevar el acceso a la globalización y tender los puentes entre la Amazonía y el resto del Perú, entonces le toca al Estado.

Es muy bonito ser embajadores de la Marca Perú hacia fuera, pero es más importante convertir a Loreto, y el resto del Oriente peruano, en una parte integrada del Perú global, el Perú que todos queremos que avance. El camino a la integración, por suerte, no está construido solo de carreteras, sino también de autopistas de información. Son mucho mejores para nuestra selva: no necesitan cemento, solo voluntad.

Voluntad de un gobierno que quiera pasar a la Historia como el que, por fin, integró a la Amazonía con el Perú.

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