‘Freddy’ y el Duende


Por Fernando Yovera, Caretas Edición 2250  20Sep2012. Seguridad :::: Crédito y curiosidades de una foto premonitoria y emblemática. En 1981 Sendero era todavía un enigma.         ‘Freddy’ y el Duende

De cómo un duende de redacción, encarnado esta vez en un terrorista, persiguió reiteradamente a un fotoperiodista. La víctima explica: Se ha desatado una ola de reminiscencias de los años aciagos de la guerra contra el terrorismo, pero pocos recuerdan que en 1980, aun después del ataque de Sendero al pueblo de Chuschi el día mismo de esas históricas elecciones generales, muchos dudaban que los conatos de violencia fueran importantes o que incluso se tratara de un fenómenos subversivo.

Autor de la nota fotografió a senderista capturado que comenzó a colaborar con la Policía.

Pero CARETAS, como siempre, fue una de las primeras publicaciones que se ocupó en serio del fenómeno y, entre otras iniciativas, me pidió que viajara a Ayacucho y consiguiera una foto de un auténtico “terrorista”, si lo encontraba.

Yo recién había retornado al Perú después de un periplo que me llevó a más de un continente y a diversos conflictos como corresponsal de guerra, así que la búsqueda de la primicia, como la de tantos periodistas, era y es el santo grial de mis esfuerzos. Tomé el encargo como algo emocionante y vital.

Por pura coincidencia conocí en el aeropuerto, esperando la partida del vuelo a Ayacucho, a un oficial de la Policía de Investigaciones (PIP), Javier Palacios.

En la conversación descubrimos que viajábamos buscando lo mismo: encontrar a un terrorista.

Le propuse a Palacios dar acceso a CARETAS porque no habría mejor medio para mostrar al público un triunfo primario de la PIP, y así cerramos un trato.

En la ya apagada Huamanga siguieron tres jornadas saltando tapias y muros en la noche, pero aun lejos de los dinamitazos, toques de queda y miles de muertes que serían la marca de los siguientes 12 años.

Al concluir la última ronda le dije a Palacios que me iba al hotel a darme una ducha y comer algo caliente, pero no bien me había sentado llegó un subalterno con un mensaje: “el señor Palacios ya tiene su encargo”.

Corrí por mis cámaras y fuimos a la vieja estación PIP de Huamanga, en una empinada calle al lado de la plaza de armas.

Allí, en una habitación mal iluminada, finalmente me encontré con el camarada ‘Freddy’ en un pasamontañas.

Parecía joven y estar aun impactado por su captura, y con las manos en la masa: 300 cartuchos, una

subametralladora Star Z45 robada a la Guardia Civil y desplegada en la pared, al lado de un póster de Stalin y otro de Mao en seda fina.

El pobre ‘Freddy’ había llegado al final de su corta carrera como senderista y, de paso, se había convertido en un pionero de la “colaboración eficaz” antes que ésta se legislara.

‘Freddy’ decía ser el jefe militar del mercado de Huamanga, y eso parecía ser cierto.

Alguna importancia debía haber tenido, porque la cantidad de explosivos y el arma automática que portaba cantaban como un canario.

Lo fotografié en blanco y negro, y en color. Publicar una foto en la carátula de CARETAS daba y da honor y rango, y te hace héroe por unos días.

Pero el destino del retrato de ‘Freddy’ fue otro.

En 1980, la importancia de mi “captura” era relativa. No había guerra todavía y al final la foto se publicó en el interior de la revista.

Entonces los años pasaron, el horror creció y Uchuraccay sumó más periodistas a la masacre.

Y la foto de ‘Freddy’ el terrorista durmió olvidada en ese enorme depositario de la historia en imágenes que es el archivo de CARETAS.

Hasta que la revista publicó el libro La verdad sobre el espanto, y allí apareció la foto de ‘Freddy’ con gran despliegue, pero dándole el crédito a nuestro querido y difunto colega Carlos Bendezú.

Con toda hidalguía, Carlos me llamó y lamentó el error.

En la revista también me pidieron disculpas y allí quedó la cosa.

Pero de ese libro CARETAS ha lanzado más de una edicion. El error tercamente se ha repetido, incluso en la versión actualizada y ampliada que acaba de aparecer en estos días.

Además, como la foto es emblemática, esta vez resalta repetida como un detalle en la tapa de libro.

Conozco lo terrible que pueden ser los duendes que habitan en las redacciones, pero éste es memorable –o, mejor dicho, este duende no tiene memoria.

Yo sí.

(Escribe: Fernando Yovera)

CARETAS lamenta el reiterado error y confirma todo lo que dice Fernando Yovera. En el archivo de la revista la fotografía de ese primer retrato de un senderista encapuchado aparece correctamente asignada a Yovera y también existe registro de sus quejas.

No entendemos cómo un fantasma ha inducido tan repetida errata. Fernando Yovera es un gran fotógrafo y un periodista particularmente bien informado. Volvemos a pedirle disculpas.

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