Cursos online abiertos y masivos revolucionan la enseñanza universitaria


https://www.youtube.com/watch?v=bdCnb0EFAzk&feature=player_embeddedMillones de estudiantes se benefician de los cursos gratuitos por Internet que ofrecen decenas de instituciones.
Todo indica que 2013 será el año de los MOOC, o cursos online abiertos masivos, por sus siglas en inglés. Una nueva forma de enseñar y aprender contenidos de educación superior se está extendiendo desde los campus de las mejores universidades a cualquier rincón del mundo.

El fenómeno de los MOOC nació en Estados Unidos de la mano de algunos visionarios como el teórico de la inteligencia artificial y ex profesor de la universidad de Stanford Sebastian Thrun. Aunque las primeras experiencias tienen varias décadas, no ha sido hasta el pasado 2012 que el fenómeno no se ha convertido en masivo. Durante los últimos 12 meses nacieron las principales plataformas tecnológicas a las que las universidades han enganchado sus cursos.

“Ha surgido de todo, desde ser mejores cocineros, aprender a ser más artístico, dominar nuevos deportes, nuevos instrumentos, nuevos lenguajes de programación, otros idiomas y hasta convertirse en mejores profesores”, escribían en su blog los responsables de Udacity como sus propósitos para el nuevo año. Creada por Thrun y otros dos colegas dejan claro sus objetivos en su declaración de principios: “Nuestra misión es ofrecer al mundo enseñanza superior de forma accesible, atractiva y eficaz. Creemos que la educación superior es un derecho humano básico y pretendemos capacitar a nuestros estudiantes para que desarrollen sus habilidades y así puedan avanzar en sus carreras.” En apenas un año desde su fundación, Udacity ha enrolado a más de 150.000.

EDUCACIÓN PARA MILES
Un vistazo a la página de Udacity permite hacerse una idea de lo que se puede aprender en un MOOC. Hay cursos de introducción a la informática o a la física, intermedios para aprender inteligencia artificial o programación y cursos avanzados en criptografía aplicada o robótica.

Pero más importante que los contenidos es la forma y la filosofía de los MOOC. Como anteriores plataformas de aprendizaje, son online. No importa donde se encuentre uno, basta una conexión decente para apuntarse. Pero ahora son masivos. En teoría se puede inscribir tanta gente como quiera. Los ha habido con decenas de miles de estudiantes. En la práctica, las universidades están limitando el número de inscripciones por razones de operatividad. La Universidad de Texas en Austin, por ejemplo, ha tenido que cerrar el registro- para su segundo curso sobre infografía, dirigido por el español Alberto Cairo, tras alcanzar los 5.000 inscritos. Ni los servidores del centro universitario ni la capacidad de Cairo podían con más. Los MOOC son también abiertos, lo que lleva aparejada su gratuidad. Es un detalle fundamental de la filosofía en la que se basan: democratizar y globalizar la enseñanza superior.

En el fondo de la revolución que viene hay un cambio en el paradigma educativo. Ideas ya veteranas como el constructivismo, que postula la entrega al alumno de las herramientas para el aprendizaje, se han fusionado con conceptos como el edupunk, el hazlo por ti mismo aplicado a la enseñanza, o el neologismo conectivismo, la confianza en las posibilidades que ofrece la red para adquirir nuevos conocimientos. No se trata sólo de que Alberto Cairo cuelgue sus vídeos sobre visualización de datos en la web. Los cursos MOOC se apoya en herramientas de las redes sociales para interactuar con sus miles de estudiantes interpelándoles y poniendo tareas o para que los inscritos se pregunten entre sí.

NO SÓLO DE TECNOLOGÍA
Aunque el fenómeno salió de iniciativas individuales de grandes profesores (Thrun, por ejemplo es investigador en Google y uno de sus socios en Udacity, David Stavens, formó parte del equipo de la Mars Rover de la NASA), las universidades también se han subido al carro. El MIT y la Universidad de Harvard crearon edX, una plataforma de cursos online masivos a la que se han unido otros centros de alto nivel como Berkeley, Georgetown o Wesleley College en el pasado diciembre. Con la incorporación de las dos últimas, edX también DA un paso más allá en los contenidos. Aunque los cursos relacionados con la tecnología y la ciencia son los que más abundan, en este año ofrecerán otros en los campos de las ciencias sociales, de la salud o la economía.

Pero si se trata de contar universidades, la plataforma más amplia es Coursera. Nacida también en 2012 cuenta ya con más de dos millones de estudiantes, lo que la convierte en la universidad más grande del mundo. En total, tiene 33 centros educativos asociados. Para el año que empieza, tienen programados 211 cursos en las más diversas disciplinas. Con Coursera se produce también la internacionalización de los MOOC. Entre sus centros universitarios están algunos de los más prestigiosos de fuera de Estados Unidos, como la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza), la Universidad de Londres o la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong.

En España, aunque de forma discreta, la UNED lanzó sus primeros COMA (acrónimo en español de los cursos online masivos abiertos) en comercio electrónico, open data o innovación social. La otra gran plataforma española es Unimooc, impulsada por el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante, en la que participan varias universidades españolas, el Banco Santander o Google. Aunque empiezan con un único curso para emprendedores, puede ser la semilla para que los MOOC despeguen en España.

El único punto débil de estos cursos es su homologación. No hay manera de examinar a los estudiantes y, por tanto, la mayoría no son cursos oficialmente reconocidos. Pero, aunque algunas plataformas como Udacity ya darán créditos este año tras implantar un control externo en alguno de sus cursos, la filosofía de los MOOC tiene poco que ver con la obtención de un título y sí con la educación realmente adquirida

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  1. #1 por pau el 04/01/2013 - 00:34

    Un ejemplo de curso online con exito internacional.

    El innovador MOOC del Centro Knight fue diseñado especialmente para este nuevo formato masivo y enfatiza las interacciones tanto de estudiante a estudiante como entre el instructor y los estudiantes. Cairo es un experto reconocido internacionalmente que enseña en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Miami y ha impartido varios cursos en línea regulares a través de la plataforma de enseñanza a distancia del Centro Knight. El MOOC utilizará capítulos del nuevo libro de Cairo, The Functional Art. También usará su cuenta de Twitter @AlbertoCairo para complementar las discusiones de la clase.
    El Centro Knight aumentó a más del doble su capacidad para aceptar estudiantes en este segundo curso, el cual será una versión idéntica de su popular primer MOOC, “Introducción a la Infografía y Visualización de Datos”, con el instructor Alberto Cairo. Contó con más de 2,000 estudiantes de 109 países.
    En esta ocasión se han registrádo participantes de 133 diferentes países. Estados Unidos fue una vez más el país con más participantes inscritos, con 2,033 estudiantes, seguido por Reino Unido (311), España (290), Brasil y Canadá (con 213 cada uno) y Rusia (150).
    Otros países incluyeron México, Australia, Alemania, Colombia, Hong Kong, Ucrania, Perú, Pakistán, Arabia Saudita, Chile y Uganda.
    Ver links donde se ofrecen cursos gratuitos:
    http://knightcenter.utexas.edu/es
    https://www.edx.org/courses
    https://www.coursera.org/category/health

  2. #2 por v.regional el 05/04/2013 - 12:05

    Estudie gratis en Harvard o Stanford, Las mejores universidades se lanzan a ofrecer cursos sin coste en Internet
    Gratis, online y con el respaldo de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo. Así son los cursos que están arrasando en Internet y que prometen poner patas arriba el modelo tradicional de enseñanza de pago y presencial. Basta una conexión a Internet, algo de tiempo y ganas de aprender para apuntarse a un curso de Emprendedores en Stanford, de Historia Mundial en Princeton o de Psicología en la Universidad de Londres. El resto sale gratis.

    La idea, conocida como cursos online masivos y abiertos (Coma o Mooc, en inglés) lleva un tiempo en marcha, pero su popularidad ha explotado en los últimos meses gracias al apoyo de universidades punteras de EE UU y al lanzamiento de nuevas plataformas como Coursera, que ofrece más de 200 clases de 33 universidades. Otros proyectos, como edX, creado por el MIT y Harvard, VentureLab y Udacity, siguen los mismos pasos. En España, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) se acaba de subir al tren con UNED Abierta, su propia oferta de cursos gratuitos por Internet, lanzada la semana pasada.

    “Más de 8.000 alumnos se han apuntado a nuestra plataforma en apenas cinco días. De momento solo tenemos dos cursos, uno sobre comercio electrónico y otro sobre open data, pero vamos a ir publicando más cada mes. Están pensados para estudiantes y profesionales que quieran cambiar de sector o seguir aprendiendo, y son completamente gratis”, explica Timothy Read, director de UNED Abierta, quien calcula que las clases requieren una dedicación de entre dos y tres horas semanales durante tres meses.

    ¿El futuro de la educación?

    “En 50 años solo quedarán en el mundo 10 grandes universidades de educación superior”. Es la predicción que hizo recientemente Sebastian Thrun a la revista Wired. Respetado profesor en Stanford y creador de Udacity, la apuesta de Thrun puede ser interesada, pero describe bien el terremoto que la enseñanza online gratuita de calidad podría suponer frente al modelo tradicional de universidades y escuelas de negocio de pago.

    “El valor ya no está en el contenido, eso está cada vez más disponible en la Red, gratis y de calidad. El valor está en la interacción, sea online o en persona. Las universidades y escuelas de negocio tendrán que seguir aportando valor en lo último”, dice Andrew, fundador de Coursera. “Son modelos complementarios, no sustitutivos, pero el papel del docente sí que tendrá que cambiar, debe ser más activo, más fluido”, explica Read, de UNED Abierta.

    En España, acosada por la crisis y con tasas universitarias al alza, la formación online gratuita está causando un fuerte interés. “Es el noveno país con más estudiantes en Coursera, por detrás de Alemania y Rusia”, dice Andrew. Quienes los han probado reconocen su valor a largo plazo.

    UNED Abierta aspira a convertirse en la plataforma online de referencia en los países hispanohablantes, con una audiencia potencial de 500 millones de personas. Sin embargo, proyectos previos de Stanford, Harvard o MIT y, especialmente, Coursera, vienen pisando fuerte. Su fundador, Andrew Ng, profesor de Stanford, empezó en 2008 a jugar con la idea. “Colgué en la Red material lectivo y vídeos de libre acceso y tuvieron miles de visualizaciones. El año pasado dimos uno de los primeros cursos online gratuitos de Stanford y se apuntaron más de 100.000 personas. Eso me animó a lanzar Coursera”, explica por teléfono desde California.

    Junto a su colega Daphne Koller lanzó la plataforma en enero. Diez meses después cuenta con 1,7 millones de estudiantes de todo el mundo. “Hemos tardado menos que Facebook en llegar al primer millón de usuarios”, sonríe. “A los profesores les atrae mucho enseñar a 50.000 o a 100.000, es un reto. Y la Universidad quiere llegar a cuanta más gente mejor, es una cuestión de marca global”.

    La metodología es sencilla. El registro lleva menos de un minuto. Se selecciona el curso en función del tema, la duración, la universidad o la fecha de comienzo, y, listo, aceptados. Una vez dentro, la metodología de enseñanza se basa en lo que Andrew ha bautizado como “clase invertida”. “Los profesores cuelgan vídeos explicativos por capítulos para que los alumnos los vean antes como deberes. Así, en lugar de dedicar el aula virtual a aburrirse con el sermón del docente, se destina a interactuar en foros y a resolver ejercicios en grupo”.

    La técnica parece funcionar. “Hice un curso de gamificación de la Universidad de Pensilvania y aprendí mucho. Era formación específicamente pensada para ser impartida online. Los vídeos tenían subtítulos en inglés, y los foros eran muy activos y divertidos”, explica Jaime Cuesta, gerente en una entidad financiera española. La calificación se realiza tanto por autoevaluación, con breves exámenes tipo test, como corrigiendo ejercicios de compañeros, que a su vez corrigen los de uno.

    “En mi clase éramos 70.000 y aprobamos 9.000. Me enviaron un certificado, no es oficial de la Universidad, pero acredita el curso. Lo he puesto en mi currículo, creo que denota un interés por seguir formándose que cualquier departamento de recursos humanos valoraría”, dice Cuesta, quien dedicó entre ocho y diez horas semanales durante seis semanas para superar el curso.

    El de los certificados es uno de los asuntos clave aún sin resolver. Andrew Ng, de Coursera, explica que es una de las vías por las que esperan conseguir ingresos en el futuro, cobrar al estudiante una pequeña cantidad por expedir certificados avalados por cada universidad, algo que de momento no ocurre. “Estamos pensando cómo abordar este tema. De momento, cualquiera que supere el curso recibe una insignia, una acreditación online de que lo ha completado con éxito. Dentro de poco quizá demos la posibilidad de, por solo 10 o 15 euros, recibir un certificado oficial”, explica Read, de UNED Abierta.

    Rafael Font, informático empleado en el Parlamento Europeo en Bruselas, se apuntó a un curso de emprendimiento tecnológico en otra plataforma, VentureLab, propia de Stanford. “Me pareció muy útil, aporta conocimientos de alta calidad y contrastados. Ahora me siento con fuerzas para crear mi propia empresa”. Jordi Rosell, consultor de marketing de 30 años, ha hecho tres cursos en Coursera. “Uno de usabilidad, otro de software como servicio y otro de model thinking. Y probé otra plataforma, Udacity, pero no me gustó tanto”.

    Udacity, creada también por académicos de Stanford, compite con Coursera en atraer usuarios, aunque su modelo no se basa en cerrar acuerdos con universidades, sino con profesores individuales. Otra alternativa, edX, cuenta con un abanico de cursos más reducido. Y OpenCourseWare, iniciativa más antigua, ofrece materiales lectivos, pero sin componente de foro ni interacción en las clases virtuales.

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