15 Regiones sin presupuesto para prevencion de desastres


Paradójicamente, al 31 de enero, Arequipa no había ejecutado ni un sol de sus S/. 3.7 millones, pero el tempo fue inclemente: las intensas lluvias generaron pérdidas por S/. 270 millones. Todas Las regiones cuentan con S/. 184.5 millones para afrontar desastres naturales

Para el 2013, de los 26 gobiernos regionales , solo nueve han presupuestado recursos para ejecutar proyectos de inversión por un total de S/. 70.4 millones. En el 2012, de los 26 gobiernos regionales, 20 no ejecutaron proyectos de inversión para anticiparse a eventuales impactos

ALFREDO PRADO GARCÍA
aprado@diariogestion.com.pe

Para el presente año, los gobiernos regionales cuentan con S/. 184.5 millones para reducir vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres naturales.

Si bien este monto supone un incremento de 130% respecto a la cantidad presupuestada para el 2012 (S/. 80.2 millones), aún es poco si ocurre un desastre de gran magnitud.

Paradójicamente, al 31 de enero, Arequipa no había ejecutado ni un sol de sus S/. 3.7 millones, pero el tempo fue inclemente: las intensas lluvias generaron pérdidas por S/. 270 millones.

Además, en la parte previsora, que tiene que ver con la ejecución de proyectos de inversión con anticipación (para atenuar los impactos negativos de los desastres), la preocupación es evidente.

Pues para el 2013, de los 26 gobiernos regionales, solo nueve han presupuestado recursos para ejecutar proyectos de inversión por un monto total de S/. 70.4 millones, de acuerdo al portal de Transparencia del MEF.

Pese a que es común la ocurrencia de intensas lluvias e inundaciones en la sierra y la selva, huaicos en la costa central y sur, y lluvias e inundaciones en la costa norte, la mayoría de los gobiernos regionales hacen caso omiso al tema de prevención.

Sin ejecución
En efecto, en el 2012, de los 26 gobiernos regionales, 20 no ejecutaron proyectos de inversión para anticiparse a eventuales impactos. Solo lo hicieron Arequipa, Ayacucho, Huancavelica, Piura, Puno y la Región Lima Metropolitana.

“No tenemos bien desarrollado el sistema de alerta temprana, por lo que las autoridades no pueden anticiparse a los hechos, además porque ahora el MEF ha incluido el tema de gestión de riesgos de desastres en los proyectos de inversión pública”, opinó Epifanio Baca, responsable del Grupo Propuesta Ciudadana.

Pero también, agrega, algunas veces las autoridades no presupuestan con anticipación, y esperan que ocurra el evento, para que, vía la declaratoria de emergencia, puedan destinar recursos de otras partidas.

Finalmente, las regiones tampoco no estarían tomando coberturas de seguros ante desastres

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  1. #1 por v.regional el 15/02/2013 - 07:10

    Editorial de La Republica
    http://www.larepublica.pe/politica/editorial-15-02-2013
    Las lecciones de los desastres de los últimos años no se han aprendido en gran parte del Estado, de modo que cada emergencia sigue siendo nueva. El 23 de enero, Indeci alertó de posibles desbordes e inundaciones en las cuencas de Moquegua, Tacna, Ocoña y Camaná debido al incremento de lluvias en la zona centro y sur de la región hidrográfica del Pacífico. En aquella oportunidad Indeci señaló que los ríos Chillón, Rímac y Mala, en el departamento de Lima, así como Ocoña y Camaná, en Arequipa continuaban su tendencia ascendente con valores sobre sus promedios históricos, recomendando registrar los peligros inminentes en el Sistema Nacional de Información para Prevención y Atención de Desastres (Sinpad). Antes y después de esa fecha Indeci continuó emitiendo alertas pero, de acuerdo con la información disponible, pocas dependencias obligadas tomaron cartas en el asunto.

    Los recientes sucesos deberían obligar a un balance de los progresos del Estado en la prevención de los desastres y las políticas de adaptación y mitigación del cambio climático, luego de la reforma institucional llevada a cabo durante el anterior gobierno. El año pasado, una emergencia similar afectó 25 regiones del país durante seis meses con un saldo de 53 muertos, 267 mil damnificados y casi 10 mil viviendas destruidas.

    Las declaratorias de emergencia son sumamente útiles porque permiten disponer acciones por parte de los gobiernos regionales y locales y habilitan el uso de recursos de estos niveles de gobierno y desde los ministerios de Economía y Finanzas, Vivienda, Transportes, Desarrollo Social, Agricultura. No obstante, es preciso saber en qué medida se están ejecutando dentro del marco del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

  2. #2 por v.regional el 15/02/2013 - 07:30

    Prevenir y no lamentar
    De Augusto Alvarez, Viernes, 15 de febrero de 2013 | 4:30 am
    http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/prevenir-y-no-lamentar-15-02-2013
    La gestión de riesgo de desastres es fundamental.
    Todos los años, por esta época, las lluvias aumentan, producen graves daños físicos y cobran muchas víctimas y, todos los años, se buscan responsabilidades en el lugar equivocado. Eso debe cambiar.

    La discusión sobre la responsabilidad de las tragedias que están ocurriendo –y que seguirán sucediendo en los días siguientes– a lo largo de toda la sierra, desde Cajamarca hasta Puno, ha estado girando, erróneamente, en asuntos como el viaje del presidente Ollanta Humala a la Antártida o en la demora en tomar decisiones durante su ausencia del país.

    En vez de pensar en qué hacer cuando el desastre natural ya llegó al pueblo, lo correcto es pensar en qué se debió hacer antes de que viniera.

    La ausencia de esta planificación es la que ocasiona las pérdidas físicas y de vidas. Antes que un desastre natural, estamos ante un desastre humano por la incapacidad de los gobiernos para focalizar su trabajo en donde debieran estar las prioridades, así como en el crecimiento urbano no planificado y la degradación medioambiental, asuntos en los que el Estado tiene un papel crucial.

    De este modo, con frecuencia, el debate sobre este fenómeno se concentra en tres aspectos que identifican las acciones que se ejecutan después de ocurrir un desastre: la asistencia, la recuperación y la reconstrucción. Sin embargo, no se pone suficiente interés en otras dos acciones que son fundamentales: prevención y preparación.

    La manera de encarar este fenómeno por parte de los gobiernos es a través de la gestión de riesgo de desastres (GRD), lo cual debe plasmarse en políticas públicas que se establezcan, en todos los sectores y regiones, siguiendo tres principios fundamentales que son lecciones provenientes de la amplia experiencia internacional que existe en la materia.

    Primero, la prevención vale la pena y no siempre resulta la opción más cara. Los beneficios de prevenir superan ampliamente a sus costos. Segundo, es necesario realizar aumentos focalizados del gasto. Tercero, ninguna medida, por sí sola, es suficiente. La prevención efectiva no puede descansar sobre slogans simples; es necesario que las instituciones se ganen la confianza de la población teniendo identificada la infraestructura crítica que puede verse afectada por una amenaza.

    Además, la GRD requiere una adecuada articulación entre los gobiernos central, regional y municipal.

    Es crucial invertir en la gestión de riesgos de desastres. No otorga la popularidad de otras obras que se suelen inaugurar, pero es lo que toda autoridad responsable debiera hacer. Y los ciudadanos, exigírselo.

    Lo que está en juego son vidas humanas y, como los pobres son los principales perjudicados, la pérdida de su escaso patrimonio.

  3. #3 por v.regional el 19/02/2013 - 14:49

    En ese lapso no contaremos con reservas de energía eléctrica, por lo que lluvias prolongadas o caída de rayos pueden provocar que varios puntos del país, incluso Lima, sufran cortes de energía eléctrica.
    Entre el viernes 22 y el jueves 28 de este mes se iniciarán los trabajos de mantenimiento de la Central Hidroeléctrica del Mantaro, con lo que aumenta el riesgo de que se produzcan cortes de luz en diferentes zonas del país. Así lo anunció el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES-Sinac).
    El titular de esta entidad, César Butrón, explicó que el riesgo consiste en que durante el mencionado período de trabajos no contaremos con reservas de energía eléctrica, por lo que un ocasional fenómeno natural, como la ocurrencia de lluvias prolongadas o caída de rayos, producirá que varios puntos del país, incluso Lima, sufran apagones.
    Butrón indicó también que la paralización de la Central Hidroeléctrica del Mantaro disminuye enormemente la oferta eléctrica del país, ya que se prescinde de más de 850 megavatios.
    En ese sentido, el COES pidió un prudente consumo de energía eléctrica en los hogares del país, sobre todo en las llamadas horas punta. “Las familias pueden consumir la menor cantidad posible de energía eléctrica en las horas punta, como no usar la terma eléctrica”, precisó.

    El dato
    Según expertos en el tema energético, el mantenimiento consiste en la depuración de la represa del Tablachaca, la misma que acumula desperdicios y reduce su capacidad de almacenamiento.

  4. #4 por v.regional el 20/02/2013 - 14:07

    Guido Lombardi,Opina.21
    glombardi@peru21.com

    Esas fichas, en número de 434, se hicieron llegar durante el mes de agosto a los gobiernos regionales y locales, consignando información precisa sobre los lugares en donde se podrían producir emergencias, el detalle de las obras a ejecutarse y el monto estimado de la inversión.

    Sin embargo, de ese total solo se ejecutaron 72 obras. Esas cifras dan cuenta de la absoluta falta de una cultura de prevención en nuestro país. El monto que hubiera sido necesario invertir, siguiendo las recomendaciones de la ANA, ascendía a 220 millones de soles.

    Los daños causados por la incapacidad de los gobiernos sub-nacionales de ejecutar esas obras le han costado al país –hasta el momento de escribir estas líneas– más de 3 mil millones de soles y 35 vidas humanas. Es decir que por cada sol dejado de invertir en prevención, deben gastarse 14 nuevos soles en reconstrucción, reparación y restauración de bienes públicos y privados que serán afectados durante el primer trimestre de este año.

    Eso sin contar la irreparable pérdida de vidas humanas. Siendo el Perú un país sometido cíclicamente a numerosos desastres naturales, donde la principal consecuencia asociada al cambio climático son las inundaciones, la imprevisión deja de ser tal para convertirse en negligencia punible que debería suponer una ejemplar sanción para los responsables.

    La Autoridad Nacional del Agua está legalmente obligada a fomentar programas integrales de control de avenidas (lluvias), desastres naturales y prevención de daños por inundaciones.

    Esta institución carece, sin embargo, de la facultad sancionadora para que sus recomendaciones tengan carácter obligatorio para las autoridades a quienes van dirigidas.

    Hay que dotarla de esa facultad o seguir llorando sobre la leche derramada

  5. #5 por v.regional el 24/03/2013 - 19:14

    Las provincias más afectadas son Pataz, Sánchez Carrión y Julcán. Luego está Virú. Río Moche amenaza con arrasar más cultivos.

    Wilson Castro
    La Libertad
    Unas 1,300 viviendas afectadas, otras 23 destruidas y 6,500 damnificados dejan hasta el momento las intensas precipitaciones pluviales en diversos puntos de la costa y sierra de La Libertad, según el primer reporte oficial del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci).

    Las provincias más afectadas por las inclemencias de la naturaleza son Pataz, Sánchez Carrión y Julcán; seguido de Virú, donde esta semana el desborde del río del mismo nombre inundó y dejó prácticamente inhabitables 23 casas. En la provincia de Trujillo también hay viviendas afectadas.

    El jefe regional del Indeci, Eduardo Fiestas Barreto, afirmó que por ahora la ayuda a los damnificados con plásticos, calaminas y frazadas lo vienen haciendo directamente los gobiernos provinciales y distritales de las zonas afectadas.

    Además, informó que de acuerdo a los pronósticos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) en lo que resta de marzo habrá precipitaciones pluviales en las provincias de Bolívar, Pataz y Sánchez Carrión y en la zona urbana de Trujillo; en tanto que para abril la intensidad de las mismas es impredecible.

    PELIGRO LATENTE
    El río Moche continúa poniendo en riesgo viviendas y campos de cultivo. Las defensas ribereñas están muy debilitadas. La Junta de Usuarios de Moche advirtió que de producirse una nueva descarga similar o mayor a la del sábado y domingo pasado, en Jesús María-Quirihuac serían afectados directamente 40 agricultores, en la toma de Huatape los daños afectarían a 252 usuarios y en la toma Cerro Blanco los afectados serían 38, donde hay unas 430 ha. de cultivos.

    El río alcanzó el pasado fin de semana un aforo de 150 metros cúbicos por segundo y se desbordó en el sector Jesús María y Quirihuac, arrasando unas 30 hectáreas de cultivos de las márgenes del río, pese a la prohibición de las autoridades de no sembrar en esa zona.

    También se colmataron con arena y restos traídos por las turbulentas aguas la tomas de captación en Huatape y Cerro Blanco, impidiendo durante una semana la distribución de agua a los hombres de campo.

    YA HAY PASE
    El viernes en horas de la tarde quedó restablecido el paso de vehículos a Cascas, capital de la provincia de Gran Chimú, con la apertura de una vía alterna. En ese punto el desborde del río Chicama arrasó 100 metros de la vía en el sector Quebrada Honda. Los vehículos estuvieron varados más de cinco días. Los pasajeros tuvieron que hacer trasbordos.

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